Editorial - 1

La nota que sigue, fue aprobada por unanimidad por la Comisión Directiva, en relación con lo publicado en los medios respecto de la situación actual del practicaje en la Argentina en 1999, cuando hubo en la legislatura un proyecto de Ley de Practicaje. Las notas periodísticas a que hace alusión este artículo son las presentadas en la página Notas Periodísticas.


Sobre las notas periodísticas relativas al Proyecto de Ley de Practicaje

  En la sección Comercio Exterior, del Diario Ambito Financiero del 30 de diciembre hay una columna titulada “Oposición a un proyecto”. En la misma sección del diario La Nación del 4 de enero aparece el mismo tema como primer titular: “Un proyecto cuestionado” y se le dedica amplio espacio en las páginas centrales.

              Un artículo periodístico, legalmente, no tiene pautas que avalen su validez o seriedad. Una regulación en tal sentido atentaría sin duda contra la libertad de prensa.

              Aunque la pedagogía moderna no tiene una materia que se llame “Cómo leer los diarios”, o “Cómo interpretar los medios”, el hombre instruido y atento, sí, tiene tales pautas. Los medios son “de opinión”. Desde Platón se sabe que la opinión no es la realidad, sino sólo las sombras que se proyectan en la pared de la caverna. Dependen de qué partes de la realidad sean iluminadas, y cómo.

              Para ejemplificar esto con la columna de Ambito reproducimos algunos párrafos poniendo entre paréntesis algunas partes de la realidad no iluminada:

  “El Centro de Navegación (Que agrupa a las Agencias Marítimas, intermediarias en todo lo referente al Comercio Exterior, incluso actualmente el Practicaje), juntamente con la Cámara Naviera Argentina (Sector que rara vez usa un práctico), manifestaron su rechazo a la Ley de Practicaje.”

              La orfandad de precisiones es aún mayor cuando se llega al párrafo siguiente:

  “A la hora de consultar a su vez con los prácticos sobre la posibilidad de esta medida, ellos curiosamente aseguran que también se manifiestan en contra”.

  ¿Cuál es la entidad o entidades representativas de los prácticos a que alude este párrafo, si es que la hay?

  ¿Dónde, a quién y en qué circunstancias se hizo tal consulta?

              Mas adelante dice:

“Según las estimaciones de los armadores ...”

¿Qué armadores? Armadores argentinos ya no existen. Los buques afectados al comercio exterior son, en todo el mundo, en un 97 % de banderas de conveniencia y están operados por multitud de armadores, con sede virtual en lugares ignotos: Hong Kong, Islas Caimán, Bahamas, etc.

  Pasemos a La Nación.

              El subtítulo en tapa dice: “Empresarios navieros se oponen ...”

¿Qué empresarios navieros? En la Argentina prácticamente no hay más buques ni empresarios navieros.

Hay sólo oficinas que medran con la “mordida” en toda operación, comercial o no. Desde mandar un tripulante al dentista (amigo del agente marítimo, que cobra la emplomadura al precio de un implante), hasta solicitar un servicio de practicaje. En estos procedimientos no interviene la calidad del servicio (contra lo afirmado por el Sr. Campbell en página central).

            Los intermediarios, lo son en todo. Cuando un buque sufre un acaecimiento se abren para los intermediarios enormes posibilidades: remolques adicionales, tareas de asistencia y salvamento, reparaciones, alijes, peritajes. Obviamente, a un agente marítimo no puede interesarle la "seguridad en la navegación".

              No es nuestra intención que esta nota sea estudiada por la Administración Federal de Ingresos Públicos. Pero la situación es tan clara, que hay algunas agencias marítimas que no cobran honorarios (fee) por sus servicios a los buques (¿Cómo obtienen sus ingresos?).

              En la misiva que menciona La Nación, que los señores Antonio Delfino y Bernardo Rubinstein envían al Secretario de Transportes, Jorge Kogan, al Subsecretario de Puertos y Transporte por Agua, Daniel Levi; a Rafael Pascual, presidente de la Cámara de Diputados y a Raúl Baglini, titular de la comisión de presupuesto de la Cámara Baja, se menciona el accidente del buque “Estrella Pampeana”, que produjo una enorme polución en el Río de la Plata y que se menciona como uno de los fundamentos del proyecto.

              El buque “Estrella Pampeana”, que colisionó con el buque “Sea Land”, inició de Recalada el día 15 de enero de 1999 a las 0435 hs. y la colisión se produjo a las 1320 hs. El práctico llevaba casi 9 horas de pilotaje y aún le restaban dos horas. No fondeó para descansar pues en tal caso su agencia de prácticos perdería el cliente.

  A su vez, el buque “Sea Paraná” venía piloteado por un práctico que, en lo que iba del mes, había realizado 12 servicios. Después de la colisión retomó la actividad el día 17, y hasta fin de mes realizó otros 11 viajes. Esta es una sobrecarga en un trabajo de por sí riesgoso y sometido a stress (hay abundante literatura sobre esto). Tal sobrecarga se debía a que la empresa de practicaje en este caso tenía una gran cartera de clientes, debido a las altas bonificaciones y facilidades de pago dadas a las agencias marítimas. Pero además, para cumplir con todos sus clientes, debía efectuar los viajes con rapidez. El “Sea Land” en el momento del cruce navegaba a 16 nudos, como consta en el sumario.

              Es veraz en cambio la afirmación del Sr. Patricio Campbell de que el proyecto “... interfiere en la relación entre privados.”

              Los artículos en los dos matutinos fueron precedidos por una reunión en el Centro de Navegación, a la que concurrieron los “dirigentes de empresa”. Esto es: de los agentes marítimos y de las numerosas empresas de practicaje que se disputan el mercado.

              La principal meta de los primeros, los clientes intermediarios, ya la hemos explicado. Los dirigentes de empresas de practicaje por su parte, deben preservar su porción de mercado, por la que pagan abultadas bonificaciones a los agentes marítimos.

              Es lógico que, cuando en esa reunión, libreta en mano y listo para apuntar, el Sr. Luis Manlis, presidente del Centro de Navegación preguntó: “Quién de ustedes está a favor del proyecto?”, nadie abriera la boca.

            Tampoco nadie contestó cuando el Sr. Jimmy Houlder, directivo de la agencia marítima Sud Ocean, (empresa honesta y pagadora, pues las hay), preguntó: “¿Es verdad que las agencias marítimas deben a las empresas de prácticos 8 millones de dólares?”

             Contestamos al Sr. Manlis. Estamos a favor de legislar en el tema del Practicaje. Podemos contribuir a fundamentarla con cientos de páginas y documentos probatorios.

             Contestamos al Sr. Houlder: Si. Las agencias marítimas deben a las empresas de prácticos una suma que quizás supere los 8 millones de dólares, y ello puede poner en peligro la continuidad del servicio.

  Además contestamos al Sr. Filidoro (ver La Nación, página central): aunque esta Asociación no elaboró el proyecto, no dudamos que el Sr. Filidoro calificaría también esta nota nuestra como originada en un “sindicato”.

            No somos un sindicato, pero tal calificativo no nos ofende.

Por nuestra parte, no queremos calificar a nadie. No deseamos ofender.

 

                                                                                                        HÉCTOR AUDISIO
                                                                                            Asoc. Civil Prácticos del Río Paraná
                                                                                                                Presidente

 

 

 


 

 

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