Esta Asociación obtuvo su personería jurídica
Nº 1674752, otorgada por la Inspección General de Justicia el día 22 de
diciembre de 1999.
La Asociación se
concretó luego de un largo proceso cuyo comienzo, desde un punto de vista
histórico, puede fijarse el 1 de noviembre de 1991, con el Decreto
2284/91 de Desregulación Económica y Reforma Fiscal. Como consecuencia de esta norma se dictó
el Decreto 2694/91 que
desreguló el servicio de practicaje y puede
consultarse en este sitio. Posteriormente, los
Decretos
817/92 y
769/93
cuyos textos también pueden consultarse también aquí, profundizaron la
desregulación.
La desestabilización que produjeron estas medidas extremas en la profesión fue
grande en todas las zonas de practicaje. Este breve comentario no pretende
abarcar todos los avatares del proceso. No obstante vale señalar que, pese a
las profecías funestas de aquellos tiempos, los prácticos han podido hasta
ahora mantener, a través de distintos tipos de empresas, la gestión de su
servicio y el orden dentro del mismo.
No puede decirse
que nadie los haya ayudado, mas bien por el contrario.
A diferencia de otras grandes empresas privatizadas, donde se produjo un
verdadero colapso social, la actividad del practicaje no se desbarató, ni
tampoco fue monopolizada por grupos sin otra meta que las ganancias, en
perjuicio de los consumidores y del país.
En el Río Paraná se pusieron en caución todos los bienes y fondos de la
Asociación Mutual para pagar los honorarios de los prácticos y todos los
servicios durante los primeros meses. En Bahía Blanca los prácticos hipotecaron
sus casas para poder comprar una lancha, pues el propietario de la embarcación
que prestaba servicio en la zona monopolizó en un principio el practicaje. En
otras zonas, igualmente, hubo grupos e individuos que dedicaron todos sus
esfuerzos a superar el problema común a todos, sin tratar de medrar con la situación
en favor propio.
Los que atribuyen la eficiencia de un servicio a una mera norma legal (los
"liberales" baratos) desconocen tales detalles del valor humano.
También se olvidan de que en otros ámbitos, normas similares cuadruplicaron
las tarifas telefónicas, produjeron insólitos y prolongados cortes de
energía, o el estado garantizó las ganancias de las empresas privatizadas con
el dinero de todos.
Sin embargo esta estabilidad, conseguida con gran esfuerzo, se ha ido
deteriorando por la falta de un ente verazmente representativo de los
prácticos. Las relaciones de dependencia se fueron profundizando. Grupos
económicos que casi ningún práctico conoce, se han atribuido la
representación de los profesionales a través de cámaras y asociaciones civiles, a
las que sólo concurren algunos directivos. Tales entes son manipulados
por una minoría empresarial, formada en la época de la "plata dulce"
y sin ningún vínculo con la profesión.
No obstante, nuevamente, los profesionales han echado mano al timón. En la
primera reunión numerosa, el 18 de octubre
de 1999, se puso en marcha la constitución de esta asociación. Aunque no
se menciona en actas, varios oradores propusieron que se agruparan todos los
prácticos del país. Esas propuestas, razonablemente, no prosperaron debido a
que la complejidad del proceso dilataría las decisiones.
Pero el camino está abierto hacia esa meta, como lo refleja en su último párrafo el
artículo 2 del Estatuto Social..
Posteriormente una primera reforma
estatutaria dio lugar a que ingresaran a la Asociación prácticos de otras
zonas con la figura de Socio Adherente y a que estuvieran representados en las
resoluciones los prácticos de todas las empresas a través del Consejo
Consultivo.
El ejemplo de los
prácticos en España y
la inquietud de jóvenes socios ha puesto en marcha el proyecto de constituir en
el futuro un Colegio de Prácticos, única forma de regular la marcha de la
profesión a través de individuos con pleno conocimiento de la actividad,
terminando con improvisaciones y oportunismos especulativos.
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